24 lutego 2007
Wojciech Jóźwiak
Artes rituales
Dejamos el chamanismo a los chamanes (Traducción de Marzena Pillado)
El término “artes rituales” (en inglés ritual arts) fue popularizado por Jerzy Grotowski, aunque es probable que no haya sido él el primero en utilizarlo. De todos modos esa definición jugó un papel importante en la fase posterior de su creación, cuando Grotowski había ya dejado el teatro, también el teatro experimental y había también pasado la etapa de talleres para-teatrales. Fue entonces cuando de lo que se ocupaba lo dominó artes rituales.
En Internet podemos ver que el término “artes rituales” se ajustó a lo que hacía Grotowski y que prosiguieron sus alumnos. Aparte de eso se utiliza prácticamente sólo en un lugar y contexto: por los conjuntos de la India, al parecer de la parte del sur, que presentan espectáculos basados en e inspirados por los rituales religiosos de este país.
Así que en ambos casos el significado de este término es diferente.
Por ahora no estaría mal llamar como artes rituales – o artes del ritual – esas actividades que provienen de diferentes prácticas neochamánicas, pero van más lejos. Aceptar tal nombre trae muchas ventajas y libera de problemas y de tener que explicar a cada rato quiénes somos y quiénes no somos. Pero de esto hablaremos más tarde.
¿ Para qué un ritual?
El ritual es necesario porque bajo su cobertura y con su ayuda como vehículo se puede entrar en estados elevados de espíritu, estados elevados de energía que sería más difícil o imposible de alcanzarlos sin un ritual. ¿Para qué la energía? Pues bien – el ser humano es un “animal” que absorbe energía, que busca energía y esa actividad es su ocupación principal. Más sobre este tema podrás leer en el texto: “De qué se ocupa la gente, o sea: ...sobre la absorción de energía” del año 1999.
¿Es un ritual necesariamente religión?
De hecho, es la primera asociación: si es ritual, entonces es religión. Los rituales se practican dentro de la religión y bajo sus lemas. Sin embargo los rituales deberían ser entendidos de una manera más amplia. Una definición de trabajo: el ritual es cualquier cosa que hace la gente, que tiene su principio y su fin (el ritual no dura continuamente) y que se podría hacer de otra manera pero sin embargo se hace tal cual, de una manera definida.
Tenemos pues rituales de bienvenida y despedida (de bienvenida podríamos escupirnos mutuamente en las manos y sin embargo hacemos otra cosa: nos damos la mano). Rituales de comida (por ejemplo: nos sentamos de tal manera que podamos vernos el uno al otro y no todos por separado). Rituales de las reuniones, del ejército, del teatro, deportivos, del amor, etc.
Es verdad: los rituales religiosos tienen algo de sobra, pasa “algo más” de lo que la gente realmente está haciendo – y a ese algo se le ha dado el nombre de santidad, sacrum, ídolo y su presencia. Por otra parte cada persona que haya participado en talleres así llamados chamánicos, pero que también haya sido espectador de algunas funciones de teatro, películas u oyente de conciertos, también pudo haber experimentado ese “algo más”. Ahí donde ese “algo más” se desprende aunque no haya intención religiosa alguna y la acción no está proyectada en honor de algún ser sobrenatural – ahí tenemos artes rituales.
¿En qué sentido son artes rituales “arte”?
Con las artes rituales tienen que ver más las artes marciales que el arte en sí – o sea – bellas artes. La palabra “atre/artes” en el término “artes rituales” está empleada no como “arte” entendido como pintura, más escultura, más gráfica, más arquitectura, teatro, película, música, ópera, ballet, fotografía y vídeo, sino – más bien – más cerca del techne griego, el conocimiento de algo que requiere entrenamiento y destreza. Así como kung-fu, karate, aikido etc. son artes de llevar la lucha, así las cabañas de sudor o los bailes de círculo son artes particulares de llevar el ritual.
Y del mismo modo como en la lucha, lo que es importante es el propósito y éste no es, como en las bellas artes, llenar a los espectadores u oyentes (u otros mirones) de impresiones estéticas agradables. Así como el propósito de las artes marciales es vencer al rival, así el propósito de las artes rituales es entrar en estados de energía mental elevada – estados que podrían llamarse y ser identificados como trance.
Por lo tanto podemos ver que artes rituales no se vuelven hacia la estética y no tienen espectadores ni mirones – aquí todos son participantes.
Inicios e inspiraciones de artes rituales
Una de las fuentes de artes rituales es lo que hasta ahora se hacía bajo el nombre de “chamanismo” – un chamanismo moderno, llamado también como neo-chamanismo o, como quería Michael Harner,
core-shamanismo. Ese “core” – raíz significa que el nuevo chamanismo del Hombre Blanco se concentra en las técnicas de alcanzar el trance y no en seguir las tradiciones tribales que – además – para los Blancos Urbanos sería imposible seguir.
De las prácticas de los indígenas fueron prestadas al chamanismo – o más bien a las artes rituales – las cabañas de sudor, meditaciones con el tambor y bailes de círculo. Dentro y bajo el nombre de chamanismo – neochamanismo se descubría y se creaban nuevas técnicas, o sea artes rituales por excelencia. Como ejemplo puede servir la serie de grandes inventos de Victor Sanchez como marcha de trance, colgarse en los árboles, meterse debajo de la tierra o recapitulación (transformación del pasado personal memorizado).
Otra fuente es la tradición y método de Grotowski, o sea el entrenamiento que se hacía para instruir a los actores y que Grotowski llevó más lejos de lo que realmente necesitaban los actores para actuar de una manera eficiente.
Más fuentes e inspiraciones habría que buscarlas. Cerca de pasar al círculo de artes rituales está el canto popular, el canto arcaico. También tocar los instrumentos arcaicos como tambores, didgeridoo o arpa de boca. Cerca de pasar a “nuestro”círculo están también algunos de los ejercicios pensados para los propósitos de psicoterapia, sobre todo la respiración holotrópica de Grof. Parece que todas las técnicas respiratorias piden que se las acoja bajo el techo de las artes rituales.
Algunas actuaciones pueden proceder del yoga. En mis talleres he incluido el lavado de los intestinos que en hatha-yoga es una actividad higiénica, no de trance.
Dejamos el chamanismo a los chamanes
Si pasamos al nombre Artes Rituales de lo que hasta ahora llamábamos “chamanismo”, “neochamanismo” o “talleres chamánicos”, haremos un gran favor al chamanismo: ¡lo dejaremos a los chamanes! Al mismo tiempo nos quitaremos de encima el reproche continuo, de que lo que hacen los Blancos Urbanos no es y no puede ser chamanismo y que lo que hacemos es robar a los indígenas u otras minorías aborígenas. (Ver artículo “Plastic Shamans and Astroturf SunDances” de Lisa Aldred.)
Un punto de vista contrario pero conciliador tiene Buhner – ver: “¿Son las ceremonias dirigidas hacia la tierra propiedad exclusiva de los indígenas?” traducido en Taraka.
Comparto la opinión que fue malo que hace unas décadas en los Estados Unidos por falta de conocimiento o por comercio se empezó a abusar de los términos chamán y chamanismo. Ya es tiempo por fin con respeto dejar el chamanismo a los auténticos chamanes.
Distinción purificadora
Llamando lo que hacemos Artes Rituales, al mismo tiempo nos distingue de varias cosas con las que podríamos ser mezclados. Mezclarnos con otra cosa sería de alguna manera “contaminante” – así que salvados de esa confusión nos sentimos más limpios.
Bajo el nombre de artes rituales no hay miedo a que fuéramos considerados como una religión o en forma despectiva, como una secta seguramente “pagana”. En este caso podemos sentirnos libres de tales asociaciones.
No tenemos que explicar que no hacemos chamanismo – como había escrito anteriormente.
Tampoco seremos confundidos con psicoterapia o, en general, con otras terapias – lo que pasaba continuamente cuando nos llamabámos “chamanismo” – ya que los chamanes ante todo curan.
No habrá sospechas que imitemos a alguien con falsedad, o que “jugamos a los indios”, o que no somos auténticos, que estamos copiando algo, que creamos confusión, etc.
Me satisface esta denominación.
30 de enero / 24 de febrero de 2007
Traducción de Marzena Pillado
canela8@wp.pl
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